Los influenciadores están de moda. Los niños y las niñas ya no quieren ser médicos, astronautas o abogados, ahora quieren ser influencers. Las redes sociales, más visuales que nunca, han potenciado este fenómeno. El “omnimarketing” ha hecho todo lo demás. Pero ¿es cierto que esta técnica es tan productiva?

Qué es un influencer

Parece que está muy claro. Un influenciador es alguien que influye en la opinión de los demás. En este caso, hablamos de personas capaces de producir información relevante. ¿Para quién? ¿Sobre qué? Para sus seguidores y sobre un tema, servicio, producto… cualquier cosa en la que se especialicen.

Todo comenzó con las celebrities: actores, presentadores, top-models… y la relación que mantenían con sus fans a través de redes sociales. Debes tener en cuenta que millones de personas estaban dispuestas a hacer, consumir o comprar todo cuanto usara o sugiriera su diva de turno.

Esto llegó a manos de los Social Media y se le dio una vuelta de tuerca. Por qué no pagar a las celebrities para que, a través de sus redes sociales, “anunciaran” sus productos. Evidentemente, ya no se hablaba de spots al uso. Debía parecer que la marca era consumida de manera casual.

Influenciadores en social media

Una generación entera piensa poder ser influenciador solo por tener acceso a esta tecnología.

Una parte de la población, sobre todo pertenecientes a la generación millenials, vio en esto una oportunidad. ¿Por qué ellos, que habían nacido con un smartphone bajo el brazo y estaban hiperconectados, no podían influenciar a su propia comunidad?

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